Biólogos alemanes han aprendido a descifrar el ADN de momias egipcias y han demostrado que su genoma puede ser leído con las actuales tecnologías de secuenciación.
Hasta hace poco se consideraba que la avanzada técnica de secuenciación del ADN en la reconstrucción genética es posible solo para las momias que se han conservado en condiciones de congelación y no para las de climas cálidos.
El estudio de los científicos está publicado en la revista 'Journal of Applied Genetics'. Los investigadores, dirigidos por Carsten Pusch, genetista de la Universidad de Tübingen, Alemania, descodificaron el ADN de cinco momias del Museo de la Universidad de Tübingen y, como un control adicional, dos esqueletos de Bolivia. Las momias pertenecían a personas que vivían en épocas relativamente recientes (el Antiguo Egipto, desde 806 a. C. a 124 d. C.).
Los científicos han sido capaces de encontrar en los fragmentos del ADN descodificados secuenciación de la malaria y la toxoplasmosis, así como secuencias de ácidos nucleicos de pino y abeto, plantas que se utilizaron para embalsamar los cuerpos.
Recientemente los biólogos han leído los genomas de varias muestras de pueblos de la antigüedad conservadas en frío, incluidas las de un paleoesquimal llamado Saqqaq (hallado en Groenlandia) de hace 4.000; las del hombre Denisovsky, un homínido hallado en Siberia; y las de Ötzi, o el hombre de Hielo, una momia de 5.300 años de antigüedad.
Muchos científicos todavía dudan de que el ADN de las momias que se mantuvieron en la condiciones cálidas de Egipto esté lo suficientemente bien conservado para sacar de ellos el genoma completo.
Fuente: RT News
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martes, 16 de abril de 2013
sábado, 13 de abril de 2013
Australopithecus sediba, el 'humano' que se subía a los árboles: ¿El eslabón perdido?
Un equipo de investigadores ha publicado seis estudios sobre el ‘Australopithecus sediba’,un curioso homínido de 2,4 millones de antigüedad que combina rasgos humanos y algunos propios de los simios.
Científicos de 15 países han analizado dos esqueletos casi completos (un macho y una hembra) así como de una tibia de un tercer ejemplar de Australopithecus sediba, que fueron descubiertos en 2008 en el yacimiento de Malapa (Sudáfrica).
Los fósiles se corresponden con los de una extraña criatura que caminaba erguida, de cerebro pequeño y los pies muy parecidos a los de los chimpancés. Sin embargo, la pelvis, las manos y las piezas dentales son muy semejantes a las humanas. Los investigadores indican que algunos rasgos en las extremidades superiores sugieren que conservaban su destreza para desplazarse por las ramas de los árboles.
El paleontólogo Lee Berger, del Instituto de Estudios Evolutivos de la Universidad de Witwaterstrand de Johanesburgo (Sudáfrica) y director del proyecto, considera que sus investigaciones son “una mirada sin precedentes a la anatomía y a la posición en el árbol de la vida de uno de los primeros antepasados del hombre".
Aunque todavía no están seguros del momento en que esta especie entró a formar parte de la familia de los homo, sí creen que son una pieza importante para el entendimiento de la evolución.
En opinión de Berger, sus estudios cambiarán la "interpretación del proceso evolutivo que lleva hasta el hombre, así como la interpretación que se ha dado a otros fósiles de homínidos basándose en restos peor preservados".
martes, 26 de marzo de 2013
Un fósil de un 'gusano fálico' completa la cadena evolutiva de los cuerpos blandos
Científicos canadienses de la Universidad de Toronto publican por primera vez, en la revista 'Nature', la descripción completa del gusano en forma de pene considerado un “eslabón perdido” de la cadena evolutiva de los animales de cuerpos blandos.
La extraña criatura parecida a algunas especies de gusanos actuales, fue hallada por primera vez en las lutitas de Burgess del Parque Nacional Yoho, en las Montañas Rocosas canadienses, a principios del siglo XX. En el año 1911, el animal fue clasificado como un gusano priapúlido, pero su procedencia no logró ser definida.
Ahora los investigadores que estudian los fósiles de 505 millones de años de edad, por primera vez dan una visión detallada de la vida de este animal hasta ahora desconocido.
La criatura fue denominada Spartobranchus tenuis, tenía un cuerpo flexible con un apéndice tubular corto situado en la cabeza, un collar y un estrecho y largo tronco. El espécimen más largo medía 10 centímetros.
El Spartobranchus tenuis sería un pariente lejano de las estrellas de mar y los erizos marinos, y aunque se extinguió hace millones de años, los científicos aseguran que en la actualidad existen gusanos de características similares que viven en los fondos arenosos o embarrados de los ecosistemas marinos.
Los descubridores de la especie encontraron cientos de especímenes juntos, lo que indica que probablemente el Spartobranchus tenuis reciclaba materia orgánica caída al fondo del mar, una actividad similar a la que realizan hoy los gusanos terrestres.
Una serie de exámenes permitieron a los científicos incluir a la criatura en el grupo de gusanos marinos conocidos como 'gusanos de bellota' y así completar el 'puzle' sobre el origen y la evolución de los gusanos actuales.
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