Bilderberg no es una conspiración. No se trata de una sociedad secreta. Tampoco es un mundo de fantasía cartesiano en el que se imponen intenciones aisladas de individuos concretos en lugar de procesos. Un ejemplo: ellos conocían desde 10 meses antes la fecha exacta de la invasión de Irak; también lo que iba a pasar con la burbuja inmobiliaria. Con información como ésa se puede hacer mucho dinero en toda clase de mercados. Se trata de un club de poder y de saber.
Más que una realidad conspirativa, Bilderberg es un medio para reunir y alinear a las instituciones financieras más poderosas y depredadoras de todo el panorama económico mundial. Y, hoy por hoy, esta combinación de intereses es la peor enemiga de la Humanidad. En el pasado, la parte que mayor escándalo produjo fue que estaba muy poblada por personas del viejo aparato nazi que huyeron después de la Segunda Guerra Mundial y se los empleó para convertirse en un núcleo duro de la Guerra Fría contra la Unión Soviética y las estructuras en Occidente.