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viernes, 19 de abril de 2013

Tiroteo en Watertown donde se cree podría estar el sospechoso

Contínua el cerco en Boston al segundo sospechoso de perpetrar los atentados durante el maratón.


Se han escuchado varios disparos en Watertown, el pueblo cercano a Boston que permanece cercado por la policía y en la que se cree que podría encontrase el sospechoso fugitivo de los atentados de Boston, Dzhokhar Tsarnaev.

Medios locales informan que se han escuchado balazos en esta zona residencial, en la que se había centrado la búsqueda del segundo hermano. Autoridades revisaban casa por casa la zona en busca de Dzhokhar. el joven de 19 años de origen checheno, presunto autor de las bombas que acabaron este lunes con la vida de tres personas y dejaron más de 180 heridos durante el maratón de Boston.

La policía de Boston informó de la fuerte presencia de efectivos en la calle Franklin de esta localidad y pidió a los ciudadanos que no abandonen sus casas.

Decenas  de coches de policía y vehículos blindados se encuentran cercado esta calle. Testigos dijeron a la agencia Reuters que se escucharon gran cantidad de disparos en rápida sucesión.

El diario The Boston Globe informa que una fuente les ha confirmado que la policía habría localizado al sospechoso y estaría rodeado. El diario afirma que los residentes en la zona han escuchado no menos de 30 disparos.

Según el medio, el número 67 de la calle Franklin Street en Watertown puede ser el lugar en el que se encuentra el fugitivo Dzhokhar Tsarnaev. Estaría escondido en un bote en el jardín de esta casa.

Policías fuertemente armados habían estado buscando al sospechoso en un área de 20 manzanas de Watertown desde las 11 de la noche del jueves.

Noticia en desarrollo...

lunes, 15 de abril de 2013

"Vi sangre por todos lados", relatan testigos de la explosión en Boston

Varias personas atestiguaron los atentados en la zona cercana al maratón de Boston, y relataron los hechos

Momentos de angustia y pánico vivieron los presentes en la zona de las explosiones (AFP).

El competidor 19793 estaba llegando a la línea de meta poco antes de las 3 de la tarde del lunes cuando la primera bomba estalló. Un estallido estruendoso. Luego, segundos después, otro más.

Sonaron como cañones en un campo de batalla.

El productor deportivo de Boston.com, Steve Silva, se encontraba cubriendo el tan anunciado maratón de Boston. Estaba filmando lo que deberían haber sido escenas dichosas de llegada a la meta cuando, en unos pocos segundos, todo cambió. Su cámara se mantuvo filmando en medio de gritos de impacto y horror.

“Inmediatamente resultó (evidente) que había lesionados, justo en medio de la multitud de espectadores. Vi desmembramientos vi, vi sangre por todos lados”, dijo Silva.

Los rescatistas corrieron hacia las víctimas con camillas y sillas de ruedas. Las ambulancias hacían velozmente fila desde muchas cuadras atrás.

En medio de los gritos de dolor y pánico había llamadas telefónicas. “Mamá, estoy a salvo”.

Fueron palabras que el reportero de Boston Globe, Billy Baker, escuchó muchas veces mientras seguía viendo pasar gente por la escena. Publicó en Twitter lo que vio y escuchó: “A los voluntarios en la línea de meta se les dijo que corrieran. Describo el miedo “como el del 11-S o el tsunami”.

Describió una nerviosa calma ya mientras la gente o bien intentaba averiguar lo que estaba pasando o bien no tenía idea de hacia dónde ir.

Después sus tuits se volvieron mucho desalentadores:

“Ahora recibo relatos horripilantes relatos de primera mano de cabello incendiándose, extremidades heridas, escenas de campo de batalla frente al Hotel Charlesmark”.

Confusión. Desconcierto. Rumores por todos lados.

“No se está a salvo aquí”, dijo un agente de la policía de Boston al evacuar la Avenida Commonwealth, informó Baker.

Jim Bardin trabaja en un edificio de oficinas que está entre los lugares de las dos explosiones.

“Escuché la primera explosión y ésta sacudió un poco el edificio, y fui a ver qué pasaba y la segunda sucedió un par de segundos después”, dijo Bardin.

Lo que observó abajo fue caos.

“La gente estaba con mucho pánico allí abajo, la gente intentaba alejarse lo más rápido posible. Desde arriba, parecía un caos.

“La pensé dos veces en quedarme un momento cerca de la ventana en caso de que hubiera más explosiones. No había mucho que pudiera hacer allá afuera. No iban a dejar que nadie se acercara más. Nuestra puerta principal da justo hacia el lugar entre donde ocurrieron las explosiones”.

Will Ritter estaba a una cuadra de distancia, cerca de Copley Square. Intentaba organizar una conferencia de prensa para un corredor que acababa de completar la carrera.

Dijo que las explosiones se sintieron y escucharon como los fuertes sonidos en la cabeza al final del espectáculo de fuegos artificiales del 4 de Julio. Después vio una nube de humo blanco. Luego, los vehículos de emergencia, y un pandemonio.

“Vámonos, vámonos”, gritaban los rescatistas.

“Oh, Dios mío, oh Dios mío”, gritaban las personas que eran testigos de la masacre.

Mes y medio atrás, Mark Gordon acababa de mudarse a su departamento en un piso alto en Boylston Street. Tenía una vista perfecta de la maratón desde su balcón y a lo largo del día había mirado hacia fuera y tomado fotos.

Era un día glorioso en Boston, la ciudad en la que ha vivido desde hace 12 años.

Se encontraba haciendo tareas del hogar cuando la primera bomba estalló. Sonó como un millar de puertas de acero de garaje cerrándose al mismo tiempo. De inmediato se percató que no era un sonido convencional de la ciudad de Boston.

Automáticamente salió de su boca una palabrota. Corrió hacia una ventana para ver la segunda explosión por entre un hueco en los edificios frente a él.

Su mente quedó en blanco por uno o dos segundos. Entonces agarró su cámara y empezó a tomar fotos.

“Nunca volveré a mirar por la ventana de la misma manera a pesar de que han pasado seis cortas semanas”, dijo Gordon.

Poco después de eso, fue evacuado de su edificio. Se aloja en la casa de un amigo la noche del lunes.

“Estoy muy, muy enojado por lo que alguien le ha hecho a mi ciudad. Me dan nauseas. También estoy muy orgulloso”, dijo sobre la policía y los socorristas.

Erin Farley, nativa de Nueva Jersey y estudiante del Emerson College, estaba en tercer grado cuando ocurrieron los ataques del 11-S. No tenía la suficiente edad como para entender entonces la gravedad de lo que pasaba.

El lunes, en Boston, fue diferente.

“Tengo un escalofrío que en este momento no dejará mi cuerpo”, dijo.

Brittany Smith, estudiante de fisioterapia en la Universidad Northwestern, en Boston, fue voluntaria en la Tienda B de Auxilios, a dos cuadras de la meta. Trataba a los corredores de dolencias comunes como calambres musculares cuando escuchó el fuerte sonido de la primera explosión.

Todos se miraron los unos a los otros preguntándose si se trataba de un canon de la celebración.

“Todos estaban como, ‘¿Qué ocurre?’ Se podían percibir que algo andaba mal, que las cosas definitivamente no estaban bien”, dijo Smith.

“No corrimos hacia la escena, estaba intentando (ayudar) a un maratonista a localizar a sus familiares ... y me asusté. Fue muy difícil concentrarse en ayudar al maratonista. Estaba en pánico”, dijo.

Ella y otros voluntarios estaban desesperados por tener información. Puso las noticias y vio las imágenes de los helicópteros que zumbaban por los cielos.

Las aceras se habían vuelto color sangre.

Smith contó con la suerte de que un colega voluntario tenía coche y la llevó a casa de su abuela, ubicada a un par de kilómetros de distancia.

La recibieron en la puerta con grandes abrazos.

Elevan a tres cifra de muertos por explosiones en Boston

Las autoridades confirmaron la muerte de una tercera persona, entre ellos un niño de 8 años, a causa de las dos explosiones registradas este lunes en la meta de la maratón de Boston, informaron autoridades.


El jefe de la policía, Ed Davis, elevó a tres la cifra de fallecidos, uno más que la cifra de dos reportada inicialmente. Por su parte el gobernador de Massachusetts, Deval Patrick, indicó en una conferencia de prensa que al menos 100 personas resultaron heridas.

Entre los fallecidos se encuentra un niño de 8 años, cuya identidad no ha trascendido.

El diario Boston Globe informa ya de al menos 125 heridos tratados en los hospitales locales, de los que por lo menos seis estarían en estado crítico y algunos han sufrido amputaciones de miembros.

El recuento de la cadena CNN es mayor y apunta a al menos 132 heridos en todos los hospitales.

Los organizadores del maratón han anunciado que 4.496 de los 23.326 corredores que comenzaron la salida de hoy se detuvieron antes de llegar a cruzar la línea de meta, donde se produjo la explosión.

La alarma provocó que las autoridades ordenaran detener la llegada de vuelos al aeropuerto local, Logan International, aunque esa orden ya se ha levantado, según el Globe.

El presidente de EE.UU., Barack Obama, aseguró que las autoridades todavía no saben quiénes son los responsables de las explosiones ocurridas en Boston, pero “los descubriremos y caerá sobre ellos el peso de la ley”, aseguró.

“Todavía no sabemos quién hizo esto ni porqué”, afirmó Obama en una breve declaración al país desde la Casa Blanca.

“Pero no se equivoquen, llegaremos al fondo de esto y descubriremos quién lo hizo, sabremos por qué lo hicieron. Cualquier individuo responsable, cualquier grupo responsable sentirá todo el peso de la justicia”, agregó el presidente estadounidense.