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sábado, 2 de noviembre de 2013

¿Quiénes son los aficionados encapuchados que causaron pánico en Europa?


El pasado fin de semana, aficionados encapuchados con apariencias satánicas aparecieron en las gradas de los estadios de tres grandes clubes de Europa, generando pánico y sorpresa entre los presentes.

La primera 'invasión' tuvo lugar en Alemania, en el Allianz Arena, durante el duelo entre el Bayern de Múnich y el Hertha de Berlín, donde se observó la extraña presencia de un grupo de fanáticos con semblante blanco y apariencia satánica, vestidos con túnicas negras con unos círculos misteriosos en su pecho.

miércoles, 3 de abril de 2013

'Las puertas del infierno', halladas en un popular lugar turístico de Turquía


Arqueólogos italianos hallaron en el suroeste de Turquía una antigua cueva a través de la cual, según la mitología romana, las almas de los muertos iban al inframundo.

El descubrimiento se produjo durante las excavaciones de las ruinas de la antigua ciudad de Hierápolis, que fue parte del estado de Frigia fundado en los siglos XIII-X a. C. Los romanos llamaron a esta cueva 'las Puertas de Plutón', el dios romano del inframundo, y debido al peligro que representaba, algunos incluso la denominaron 'las puertas del infierno'.

Hierápolis se ubica en la actual ciudad turca de Pamukkale ('castillo de algodón', en turco), que se considera uno de los centros turísticos más importantes del país declarado por la UNESCO Patrimonio de la Humanidad. "Descubrimos la puerta al reconstruir la ruta de las aguas termales y revelamos que los manantiales de Pamukkale tienen su origen en esta cueva", subrayó el jefe del grupo de arqueólogos italianos Francesco D'Andria, citado por 'Discovery News'.


Los científicos italianos afirmaron que hasta hoy día se registran sucesos misteriosos alrededor de la cueva. En particular, afirmaron que vieron cómo varias aves murieron al instante al acercarse a su entrada. Los investigadores aún no pueden explicar este fenómeno desde un punto de vista científico. Sin embargo, se sabe que en el pasado este lugar se utilizó para realizar rituales religiosos.


"La gente podía ver los ritos sagrados desde los escalones, pero no podían acercarse a la puerta. Delante de ellos solo se encontraban los sacerdotes", indicó D'Andria. Se cree que los vapores que emite la cueva podían provocar alucinaciones y visiones o hasta causar la muerte instantánea.

Los arqueólogos encontraron entre las ruinas una escalera, una piscina y los restos de un antiguo templo, que era un lugar de peregrinación. La gente se bañaba en la piscina y dormía al lado de la puerta, ya que se creía que de esta manera podían ver el futuro en sueños. Actualmente, Francesco D'Andria y su equipo están trabajando en una reconstrucción digital del antiguo santuario.

domingo, 13 de enero de 2013

A un año de la tragedia del Costa Concordia

En la noche del 13 de enero de 2012, el Costa Concordia, un crucero de 290 metros de eslora que transportaba a más de 4.000 pasajeros, realizaba una maniobra imprudente cerca de la isla de Giglio, en Italia. La excesiva aproximación a la costa llevaba al barco a encallar, a sufrir varias vías de agua y a escorarse de forma inmediata y dramática.


Después de un año de la tragedia, todavía no se sabe exactamente lo que sucedió, aunque todo apunta a que la decisión errónea la tomó el capitán, Francesco Schettino, principal imputado en el proceso que trata de depurar responsabilidades sobre lo sucedido.

En todo caso, lo que aconteció aquella noche fue un cúmulo de torpezas, imprudencias y negligencias que venían de lejos y que sólo podían acabar mal. Y sobre las que aún se cierne la duda, toda vez que la caja negra del barco se averió cuatro días antes del accidente. A nadie se le ocurrió repararla.

Las primeras noticias llegaron en la madrugada del 13 al 14 de enero de 2012. En un primer informe, se hablaba de tres muertos y decenas de heridos en el accidente. Al tratarse de un barco de la compañía Costa Cruceros, pronto se supo que entre el pasaje -más de 4.000 personas- viajaban españoles y catalanes. Exteriores pronto informó que no tenía constancia de que hubiera víctimas españolas. Los primeros testimonios que llegaban a LaVanguardia.com hablaban de "momentos de mucha angustia". "Todo era muy caótico y desde que les han dado el chaleco salvavidas y les han comunicado que iban a ser evacuados han pasado más de dos horas", explicaba Manuel Guallar, hermano de uno de los pasajeros del Costa Concordia.

Según informó el portal de noticias LaVanguardia.com, menos de 24 horas después del accidente, los carabinieri detenía al capitán del barco Franceso Schettino. Mientras, las tareas de rescate proseguían y se conocía que un ciudadano español que viajaba en el barco se encontraba desaparecido. Y se iban conociendo detalles del accidente: el barco se acercó a Giglio para realizar una maniobra ritual de saludo, un guiño al pasaje que resultó un error capital. Tras el impacto, nadie pidió socorro hasta al cabo de una hora. Tuvieron que ser los pasajeros los que dieran el aviso de la emergencia.

En ese punto, hasta el propio presidente de Costa Cruceros acusaba a Schettino del naufragio. Dicha acusación se cargó de razón cuando el 17 de enero se conoció que, en contra de lo que él mismo defendía, el capitán fue de los primeros en abandonar el barco y engañó a los equipos de salvamento para hacer creer que seguía en el crucero. La conversación entre la Capitanía marítima y Schettino, que trascendió en las páginas de Corriere della Sera fue reveladora del nivel de negligencia que se alcanzó durante momentos clave: "¿Pero cómo que ha abandonado la nave? Vuelva inmediatamente a bordo, suba por la escalera de seguridad y coordine la evacuación. Debe decirnos cuánta gente hay todavía allí: niños, mujeres, pasajeros, el número exacto de cada categoría. Comandante, es una orden, ahora mando yo. Antes ha declarado que ha abandonado el barco, vuelva a la proa y coordine el rescate porque ya hay muertos". Schettino, aun así, se defendió: "Hice todo lo posible". La opinión de Jaume Ferrer, que viajaba en el Costa Concordia, era completamente diferente: "Tendrían que colgarle". Para entonces ya se sabía que había un español entre las víctimas: Jaume Gual, de 68 años, que padecía una discapacidad psíquica.


Con el paso de los días, los detalles de lo sucedido en las horas críticas convirtieron el drama en estrafalario. Schettino se paseó del brazo de una misteriosa mujer horas antes de la tragedia. Aparentemente, nadie consultó las cartas de navegación que hubieran advertido del peligro de una maniobra que se realizó, según se supo después, para homenajear al maitre del Costa Concordia. Entre las supervivientes estuvo la sobrina de un pasajero del Titanic.

Han pasado doce meses y se han presentado múltiples demandas, también en España. Schettino parece como responsable de la tragedia, pero los tribunales todavía no han dictado sentencia. Mientras tanto, el Costa Concordia se vuelve óxido en el punto final de su viaje, aunque las tareas para retirarlo del mar prosiguen. Aún así, el barco recibe visitas: el naufragio despertó un interés morboso.  Durante el verano existió una alta demanda para ver los restos del barco.